"En este mundo traidor nada es verdad ni mentira..." Ramón de Campoamor
Creo que fue Scott Adams quien comentó que la diferencia entre creatividad y arte estriba en que la creatividad está basada en darse la libertad de cometer errores, mientras que el arte es la capacidad para escoger con que errores quedarse. Con esta idea, Scott Adams, da un espacio al error o al accidente dentro del arte, tema que me resulta de gran interés desde hace algunos meses.
En marzo de este año tuve la oportunidad de volver a visitar la exposición anual de CIRCA en compañía de una amiga artista. Según recorría los amplios pasillos, nos pudimos percatar de que en algunas de las obras, los exponentes recurrían al accidente como medio de expresión. En las galerías había desde instalaciones que se apoyaban en los movimientos aleatorios de las ondas de sonido sobre una superficie de vinil, hasta el movimiento accidental de diferentes químicos (entre ellos los exhalados por frutas en descomposición) sobre película fotográfica. Frente a dichos trabajos, se hizo relevante cuestionar la validez de hacer propio un evento de la Naturaleza . ¿Hasta qué punto, las manchas químicas sobre el film pueden considerarse una obra del artista y no un plagio del diseño inteligente o de un Universo caótico?
En mi empeño por responder recurrí a "la autopista de información", pero sólo encontré una telaraña de callejones cuya salida me llevaba lejos de la meta autoimpuesta. Cambié el método de cuestionamiento y me dirigí a evaluar algunas de las posturas en el arte posterior a la Segunda Guerra Mundial, que me pudieran arrojar algo de luz. Las posturas fueron desde el extremo conservador, que considera el accidente como un elemento que le quita valor a la obra, hasta las más inclusivas. Estas últimas podrían resumirse en la frase de Donald Judd "Si yo digo que esto es arte es que es arte". Aquí expondré las que toman como marco de referencia que un trabajo de arte debe ser expuesto (las otras posiciones se volvieron irrelevantes ante la máquina de la comercialización que se sirvió de la venta de fotos y narrativa para dar muerte al idealismo de la época).
La primera posición, considerada por mí la más flexible e inclusiva, es la de Dickie (Teoría Institucional del Arte , 1974). Este no promueve una base cualitativa para el análisis de una obra . Al proponer los dos requisitos básicos que debe tener el arte convierte al mismo en cualquier cosa que por intervención del artista haya pasado por un cambio (físico o conceptual) . Es decir que aun el hecho de haber visto un objeto, haberlo tomado y expuesto crea en el mismo una metamorfosis que lo eleva al rango de pieza artística. El ojo del espectador se convierte en ojo de artista simplemente por haberlo compartido (en una galería, exposición o museo).
La segunda posición es aparente en el formalismo. Tomo como base la fascinación de Greenberg (1960) con el resultado de la caída aleatoria de de las gotas de pintura de Pollock. Este enfoque entiende como escencial la exclusión de los elementos explicativos para dar paso a la forma. El color y su actuación sobre el lienzo es el único soporte del cuadro. Si al evaluar las cualidades de la obra se encuentran meritorias y estimables, esta se considera arte (independientemente de la intervención del accidente).
La tercera posición se vale de los elementos de el psicoanálisis en la apreciación del accidente. De acuerdo a Freud, el accidente no existe, por que todo lo que hacemos, o elegimos es una expresión de nuestra mente inconsciente (un acto fallido). Jung, por otro lado habla de la casualidad como sincronía, en la que los eventos accidentales serán utilizados por el inconsciente para llevar un mensaje al consciente. Está de mas señalar que Breton (1924) utilizó esta teoría para justificar un movimiento artístico completo. El accidente, tendrá valor siempre y cuando ayude en la materialización de una idea inconsciente.
La cuarta posición va de la mano con las tendencias mas constructivistas y los movimientos cognoscitivos dentro de la psicología. Desde este punto de vista el accidente ocupa una posición en el arte siempre y cuando medie una valorización. Ante esta posición Rafael Luna (2009), en su blog, llega al punto de llamar al arte un accidente de la naturaleza y la mente, haciendo claro que el elemento artístico sólo será considerado tal si hay una idea racional que lo apoye.
Por último, Ehrenzweig (1975) limita la aceptación de la suerte dentro del arte a lo que el denomina " el accidente adrede" Afirma Anton que el accidente puede darse siempre y cuando sea de una manera controlada por el autor y esté firmemente ligada a la técnica y capacidad de manejo de la misma. Para que se permita el accidente el artista debe ser tan diestro en el medio que pueda permitirse flexibilidad en la forma en que lo utiliza. (Ej, manchas de agua en la tinta y acuarela, marcas de recorrido en el oleo).
La posición del accidente en el arte depende del marco de referencia bajo el cual se conceptualice el mismo. El accidente puede ser arte siempre y cuando alguien haya intervenido con él, siempre que sea hermoso por la pureza del color y la forma, siempre que lleve un mensaje inconsciente, siempre que este atado a una idea racional posterior o siempre que sea resultado de la flexibilidad en el uso consciente de la técnica.
Las tendencias posmodernas y globalistas, dan mérito a la sobreposición de paradigmas y al relativismo en la explicación de los eventos. Desde ese marco de referencia el accidente se mantendría como un recurso válido para el artista y la definición de arte se amplia para incluir aspectos que en el pasado no hubieran sido imaginados.
Sin embargo, las tendencias cambian. Algunos teóricos sociales (Bowen por ejemplo) han presagiado una vuelta a los valores tradicionales como reacción a la desintegración social. Se están cocinando movimientos con vuelta al significado y a la búsqueda de dar voz e imagen a las culturas atropelladas por la colonización cultural del occidente. Se habla de evolución y también de revolución. Ante este paisaje social y cultural probablemente el accidente en el arte adquiera también un nuevo significado.
Mientras tanto sigue siendo acertada la frase de Beuys: " Todo hombre se considera artista y arte es todo aquello que modifique la consciencia" ...Aunque sea accidental.

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