El individuo con despersonalización siente como si fuera un autómata o estuviera viviendo en un sueño o una película. (American Psychiatric Assoc., 2002)
No encontré una puerta ni un túnel como en la película de John Malkovich, no se como llegué. Pero aquí estoy, en la cabeza de Selene , como si fuera Sayaka Yumi. Antes visitaba a menudo, pero me mude a este espacio cuando descubrí que a diferencia de otros, en este pedazo de universo no hay cernidores de censura. Es fácil manejar este cuerpo porque nunca opone resistencia.
Lo primero que hago durante el día es escoger la música de fondo. Puede ser una canción de Sabina, una canción de su adolescencia o algún estribillo de un comercial. Da lo mismo, ella ya no puede cantar, así que cualquier música con letra la deja sintiendo que algo le falta. Selene, embarazada de nicotina se propone no dejarse convencer ( Dios mio si me sacas de esta te juro que nunca mas) . Me valgo de su morning sickness para subirla al carro. En el colmado la hago comprar un sobre de Aleve y una cajetilla. Muevo un hilo a la izquierda y su mano derecha enciende el radio. A lo lejos escuchará a la gente llamando para opinar sobre cosas que desconoce. Ella hace un intento por apagar el radio, pero su mano no se mueve. En el momento en el que llega a una intersección, apago los receptores y la dejo ahí atontada con la mente en blanco. Me entusiasma sobremanera cuando el conductor en el auto trasero toca la bocina. Suelto un galón de adrenalina por el drenaje y la hago presionar el acelerador. La llevo a desayunar, dos vueltas, la llevo a almorzar, dos vueltas, la llevo a cenar. Detengo el auto en su casa. La hago bajar , entrar a la casa, quitarse la ropa.
Para hacer interesante mi sádico juego aveces la paro desnuda frente al espejo y la convenzo de que es el vivo retrato de la "despair" de Gaiman. La siento luego con la cara hacia la pantalla de la computadora y la hago leer una página vacía con los nombres de 400 amigos que nunca le hablan a su vivo retrato. Entonces llega la noche y me tengo que ir. Selene le pertenece a la luna, y cuando la diosa reina, los mortales sabemos retractarnos.

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