Hay días como este, que me levanto sin deseos de hacer algo. No como y me acuesto en la cama a mirar televisión sin poner atención a lo que estoy viendo. Hay días como éste en los que se me sienta una roca en la garganta y me impide respirar, mis ojos lagrimean y me molesta hasta la ropa. Hay días como este que parecen resfriados, en los que mi cuerpo responde lentamente y parece que las voces de las personas están muy lejos. Hay días como este en los que coqueteo con pensamientos morbosos y creo imágenes de inmovilidad. Hay días como éste en los que mi mente busca razones para estar triste, encontrando sólo motivos para agradecer a la vida. Hay días como éste en los que me frustro por no estar triste, por que la tristeza sería una buena explicación. Hay días como este, en los que mi gata se sienta cerca de mi computadora y me mira con compasión. Hay días como este en los que no tengo deseos de buscar a mis amigos ni de hablar (y lo que no se busca no se encuentra). Hay días como éste, muchos días como éste....pero también hay días como mañana.